"A las películas les sumamos muchos recursos; música, armonías y ruidos, bellísimos ruidos", contó el músico Juan Diosque, quien junto a su colega Bruno Masino musicalizó tres filmes argentinos mudos.
Entre mañana y el viernes a las 23.30, en El árbol de Galeano (Rivadavia 435), tocarán mientras se proyectan "El último malón" (1918) de Alcides Greca, "Mi alazán tostao" (1923) de Nelo Cosimi, y "La mosca y sus peligros" (1920) de Martínez de la Pera y Gunche, como parte del Festival Tucumán Cine 2010.
Los músicos trabajaron sobre la primera antología del cine mudo argentino, "Mosaicos criollos", editada por el Incaa en cuatro DVD.
"El trabajo, que fue largo, consistió en ver las películas e ir tocando encima. Fuimos probando con guitarras, samplers, pianos y voces, combinando con el guión que de algún modo fue regulando la improvisación", explicó Masina.
Con total libertad
Las películas en sí limitan y condicionan las posibilidades creativas, según dijo Masino. "Pero así y todo hicimos tres horas de música en total libertad", apuntó, al tiempo que Diosque dijo que se sienten muy felices por la invitación del Ente Cultural a hacer el trabajo, y por el resultado obtenido.
"Acompañamos la imagen y la narración, aun cuando son películas diferentes, bastante rudimentarias; no es lo mismo que hacer la banda de sonido de un filme, porque ahí el músico trabaja junto al director, con otras limitaciones, pero puede intervenir durante el rodaje y el montaje. Acá trabajamos con un material muy específico que nos llega como un bloque terminado", remarcó Masino.
Las tres películas escogidas -dijo Diosque- son las que más les gustaron, y las abordaron de diferentes maneras según la temática y su formato. "El último malón" conjuga sonidos de sampler con fied recording (sonidos del campo grabados por ellos); "Mi alazán tostao" tiene estructura de canciones, con guitarras y pianos, y "La mosca y sus peligros" tiene canciones en las que compusieron letras especialmente y las cantan a dúo.
Desafíos
"Todo varía según desde dónde entrás a las películas, porque nos encontramos con que técnicamente son precarias, que la narración es bastante primitiva, y hay escenas en las que no se sabe si son actores o personas que ni saben que las están filmando", señaló Diosque, quien está radicado en Buenos Aires. Además, tocar en vivo mientras se proyectan los filmes conlleva en este caso otro desafío, ya que por la hora y el lugar deberán actuar ante un público que estará comiendo, brindando y comentando detalles de la jornada en el festival.
La experiencia llevó a Diosque y a Masino a pensar en seguir trabajando juntos. Este año, por este proyecto y por iniciativa de uno y otro, tocaron bastante juntos tanto en Tucumán como en Buenos Aires. "Algo va a salir. Por lo pronto, de los ensayos y de las pruebas fueron quedando muchas cosas que podríamos retomar", dijo Diosque.
Entre mañana y el viernes a las 23.30, en El árbol de Galeano (Rivadavia 435), tocarán mientras se proyectan "El último malón" (1918) de Alcides Greca, "Mi alazán tostao" (1923) de Nelo Cosimi, y "La mosca y sus peligros" (1920) de Martínez de la Pera y Gunche, como parte del Festival Tucumán Cine 2010.
Los músicos trabajaron sobre la primera antología del cine mudo argentino, "Mosaicos criollos", editada por el Incaa en cuatro DVD.
"El trabajo, que fue largo, consistió en ver las películas e ir tocando encima. Fuimos probando con guitarras, samplers, pianos y voces, combinando con el guión que de algún modo fue regulando la improvisación", explicó Masina.
Con total libertad
Las películas en sí limitan y condicionan las posibilidades creativas, según dijo Masino. "Pero así y todo hicimos tres horas de música en total libertad", apuntó, al tiempo que Diosque dijo que se sienten muy felices por la invitación del Ente Cultural a hacer el trabajo, y por el resultado obtenido.
"Acompañamos la imagen y la narración, aun cuando son películas diferentes, bastante rudimentarias; no es lo mismo que hacer la banda de sonido de un filme, porque ahí el músico trabaja junto al director, con otras limitaciones, pero puede intervenir durante el rodaje y el montaje. Acá trabajamos con un material muy específico que nos llega como un bloque terminado", remarcó Masino.
Las tres películas escogidas -dijo Diosque- son las que más les gustaron, y las abordaron de diferentes maneras según la temática y su formato. "El último malón" conjuga sonidos de sampler con fied recording (sonidos del campo grabados por ellos); "Mi alazán tostao" tiene estructura de canciones, con guitarras y pianos, y "La mosca y sus peligros" tiene canciones en las que compusieron letras especialmente y las cantan a dúo.
Desafíos
"Todo varía según desde dónde entrás a las películas, porque nos encontramos con que técnicamente son precarias, que la narración es bastante primitiva, y hay escenas en las que no se sabe si son actores o personas que ni saben que las están filmando", señaló Diosque, quien está radicado en Buenos Aires. Además, tocar en vivo mientras se proyectan los filmes conlleva en este caso otro desafío, ya que por la hora y el lugar deberán actuar ante un público que estará comiendo, brindando y comentando detalles de la jornada en el festival.
La experiencia llevó a Diosque y a Masino a pensar en seguir trabajando juntos. Este año, por este proyecto y por iniciativa de uno y otro, tocaron bastante juntos tanto en Tucumán como en Buenos Aires. "Algo va a salir. Por lo pronto, de los ensayos y de las pruebas fueron quedando muchas cosas que podríamos retomar", dijo Diosque.